septiembre 26, 2006

¿ Sabrás ?
¿ Sabrás acaso como me siento ?

¿ Cómo me tiemblan las manos cuando te toco ?
¿ Cómo me pierdo y me muero cuando te veo ?
¿ Cómo se ahogan las lágrimas en mi garganta cuando te vas ?
¿ Cómo te vivo y te respiro cada día ?
¿ Lo sabrás ?
Porque si lo sabes cariño mío,
si lo sabes, si puedes tan sólo entenderlo y sentirlo tu mismo,
tus manos quedarían presas entre mis piernas,
y tus labios no escaparían de mis rodillas.
Sentirías que mueres al dejar gotas de lujuria en los tobillos,
y que darías todo por no dejarme jamás.
Si supieras como lo haces,
cariño mío,
si lo supieras así, tal cual lo haces,
me amarías por siempre como ya me has amado .

septiembre 19, 2006

Jamaica 69

A Lords y sus 10,000 fuegos.

8:30 P.M
Lola hace sonar el claxon de sus plateado Caprice 77.
Dos cucas a los costados, puntas hacia arriba, olor a amoniaco de Miss Clairol rubio platinado, labial Cherry a prueba de besos que hacía resaltar su palidez...

- ¡Bobby!, hurry it´s too late.

Acomoda su ajustada blusa roja de tirantes, la cual deja ver sus 2 pares de silicones adquiridos dólares este último verano en San Diego. Checa si el cierre de su Versace sigue ahí, limpia sus plataformas transparentes con un Kleneex.

- Bobby, always it's the same, ya vamos.

Mantiene en el volante sus uñas acrílicas a la french. Pone un tape de música ochentera.

- Tú siempre igual. Entiéndelo, el grunge murió, soundgarden se acabó, Kurt Cobain se pegó un tiro y Courtney Love ahora es top model. Ya quítate esas greñas, y esa franela. Mira como traes tus doctor's, ya ni parecen botas.
- ¡¿Te puedes callar?!
- ¿ A dónde vamos? Mr. Grunge.
- A tu depa.
- ¿A hacer qué? Hoy no tengo ganas.
- Tengo algo que enseñarte.
- Enséñamelo. Tocando la pierna de Bobby.
- Quita la mano. Tú maneja.
- Está bien.
- Lola, me caga que le subas a tu pinche música.
- Es mi coche y pongo lo que me da la gana.

Estaciona el auto, suben 4 pisos y entran a un pequeño departamento.

- ¿Qué quiere de tomar mi greñudito, ojos de aceituna podrida?
- Ya sabes, yo no sé ni para qué preguntas.
- Ahí esta tu mugroso tequila abajo del fregadero, sírvetelo.

Ella sacó del refri una botella de vino blanco alemán, y de la alacena una copa roja. Se sentó en el sillón, bebió una, dos, tres, cuatro... copas como si fuera limonada en época de verano.

- Bobby
- ¿¡Qué!?
- Enséñamelo.
- Estas peda, olvídalo.

Lola enciende el estéreo, pone su tape de música disco ochentera, y baila.

- I'm Lola the porno star.

Bobby sólo observa, ella se quita la ropa, enseñándole su sostén rojo de encaje translúcido y su bikini del mismo color. Baila al ritmo de la música. Besa a Bobby, le quita la playera, sin dejar de besarlo, desliza sus manos en su pecho.

- ¿Qué es esto?
- Una pistola, ¿qué no ves? Mírala, de esas que hacen bang y matan, pendeja.
- ¿Para qué quieres tú una pistola?

Bobby le besa el cuello y le quita el sostén. Pone la pistola en el suelo.

- Para matar a Jamaica 69
- Who's Jamaica?
- Una puta que no merece vivir.

Succiona sus erectos pezones.

- ¿Por qué? Más, más despacio Bobby.
- Debería haberme hecho feliz y no lo hizo.

Bobby penetra a Lola.

- ¡Mátala!, ¡Mátala!, ¡Mátala!
- Sí. Es una puta, como tú. Todas son unas putas.

15 minutos después, Lola se da un baño. Se pone un vestido negro corto y se fuma un cigarro mentolado.

- ¿Cómo me veo mejor, con ropa o sin ropa?
- Qué pregunta más estúpida.
- ¿ Por qué quieres matarla?
- Tenía 14, mi jefe me llevo al Dragón Rojo, me la pagó...
- ¿ Por qué el 69?
- ¡Chingada Madre, no me interrumpas!. En el camino hacia su cuarto me encontré con una puta, le pregunté lo del 69. "Niñito, por su especialidad", me dio una palmada en la espalda, y me dijo: "Que la fuerza te acompañe". La puerta estaba abierta, Jamaica 69 se encontraba sobre su cama de corazón forrada de peluche rojo, ella era negra, traía solo una bata atigrada y pelo a la afro. Pero para qué entrar en detalles. No se me paró. Ella solo se rió de mí. ¡Pinche Puta!.
- Eso les pasa muchos, bueno a algunos, a veces.
- A quién le importa. Ayer lo decidí, tengo que matarla.
- Fue hace más de 8 años.
- ¿Vas o te quedas?.

Salieron del Depa.

- Bobby, maneja tú.

Le da las llaves y pone Front 242 en el tocacintas.

- ¡Mira Mr. Grunge! Las luces se expanden como en Star Wars.

Pasando la punta su lengua por el cuello de Bobby.

- ¡Párate! ¡Házmelo en el asiento de atrás!

Ella sólo ordenó y el se la cogió.

- ¿Te tachaste?
- Tú qué crees, Mr. Grunge.
- ¡Eres una puta envidiosa!
- Sí, ¿Y qué?
- ¿A quién le importa?

Encendió el coche y manejó hacia el Dragón Rojo. Al entrar al lugar se dieron cuenta que de que se había convertido en un table dance.

- Quiero un drink, vamos a la barra.

Lola pidió una cerveza, y Bobby le preguntó al Barman con finta puñal.

- ¿ Que pasó? Esto era un burdel.
- Pos, desde cuándo no vienes.
- Un buen.
- Dejan mas lana las topples, está de moda pagar por ver.
- Buscabas, alguna chica.
- Sí, a Jamaica 69.
- La retiraron.
- ¿La retiraron?
- Hace 5 años llegó un hombre negro, guapísimo, con unos musculotes, me contaron las muchachas que era el único y verdadero amor de Jamaica. Ah pos este Adonis no podía hacerse la idea, de que era sexo servidora, y aparte buenísima. Entonces entró a su cuarto, y pos se la, bueno tú sabes. Desde afuera se oían los gritos, de repente se hizo un silencio, luego se oyeron dos balazos. Dicen las muchachas. Que en el momento del pleno del amor, se pegó un tiro en la cabeza, y ella al no soportarlo se pegó uno en el corazón. Una muerte pasional para nuestra querida compañera, la extraño éramos muy buenas amigas. ¿Te sirvo una bebida?
- No, es suficiente.

Fue por Lola que estaba con un grupo de borrachos imitando a las tables.

- No me jales.
- Vamos.
- No te la lleves, baila mejor que las de la barra.
- Sí, me la estoy pasando bien, son los meros meros del sindicato de maestros.

Salieron, Bobby manejó, no encendió el estéreo, no dijo nada. Al llegar a su casa, le dio las llaves a Lola y aventó la puerta del coche.

- ¿Que pasó?
- Ten, te regalo, ahí pa cuando quieras pegarte un tiro, no la necesito. Yo no le hubiera dado una muerte pasional a esa puta.
- Te llamo mañana. Te amo.
- ¿A quién le importa?

agosto 16, 2006

Chica Cosmo

No puedo entender por que Mari quiere conservar su virginidad hasta que se case. ¿Cómo saber si te gusta y es bueno el coche si no lo has manejado?

- Creo que no es necesario llegar a eso, Carmen, es casi lo mismo que un mega faje.
- No, lo creo. ¿Qué tanto han hecho tú y el Mele?
- Pues todo, menos eso. Tenemos que esperar hasta el día que estemos casados por la Iglesia.
- Espero que no se decepcionen.
- No creo, hemos visto muchas películas porno.

¿Que tiene de malo? Los tiempos son otros, una tiene que disfrutar su sexualidad y complacer a su pareja, es importante sentirse sexy y trasmitirlo, claro. Hacerlo llegar al clímax, al éxtasis, ser su Diosa. Que no puedan dejar de pensar en ti.Yo me considero una experta, sé como hacer a los hombres felices. Tengo mis trucos y secretos.
Tengo buena platica: cocina fusión, la vida y estilo de los famosos, lugares exóticos.Soy una mujer de vanguardia, una mujer sin inhibiciones.

- ¿Vas a salir hoy en la noche Carmen?
- Si, le dije a mi mamá que iba a estar en casa de Julia estudiando para el examen de Mate pero me voy a ir con Juan.
- ¿Y ese donde lo conociste?- Lo conocí en el Chat, me invitó a cenar al Vips, luego vamos a ir a una fiesta en casa de sus amigos.
- Te la pasas en el cyber chateando, luego por que te va mal en la Escuela ¿Y en donde la fiesta?
- En la esperanza
- Ayer se rompió un tubo de drenaje en esa colonia, así que no te pongas zapatillas descubiertas.
- Será mejor ponerme mis botas Andrea de tigre y mi minifalda de leopardo, igualitas que las de la Paris Hilton.
- ¿Y esa quien es?
- Una chica super lista ¿Que no ves las revistas?
- No
- Como quieres tener..... ser alguien si no lees

junio 01, 2006

45

45 Noches con los ojos ardiendo y la vida esperando, cuatro modos de estar encerrado, estar roto, estar bien y estar. Cinco suspiros de silueta al amanecer, cuando el sol se cuela sobre tu cadera y la mía. Cuatro golpes de campana para despertar cada día con ganas de esos cinco minutos en que te dejas querer.

45 Minutos en que te miro despacio, robándote la vida para alimentar mi pulipa, te robo la vida para que sea olor en mi nariz. Te miro deseando las cinco caricias que rompen el mundo, los cinco dedos que alivian cualquier mal, que mueven mundos y tierras desconocidas para contemplar amaneceres y noches en que cierro los ojos y me hago la dormida sólo para que me des cinco besos.

45 Segundos para dislocar tristezas y crear sueños mientras respiras en mi cuello, mientras tus labios se pierden con los míos y me sientes. Y me tocas. Y me tienes.

45 Vidas a medias que esperan su razón para seguir, sus fuerzas para andar de noche bajo la lluvia, que esperan recuperar sus sudores de sueños, las respiraciones agitadas que solían correr bajo la ventana de los ojos del niño que despertaba con el sol de los besos.

45 Días para tenerte. Que me tengas. Tocarte. Que me toques. Sentirnos. Pensarnos. Cuarenta y cinco parece tanto... Siempre parece tanto cuando se enfrenta con la realidad.

Cuarenta y cinco días antes de abrir los ojos: en ese avión se me va la vida.

abril 09, 2006

Know Thyself

Sabrás que estás vivo,

Cuando el miedo te viole la columna,
cuando sangres al pincharte,
cuando ella te recuerde,
cuando no te lo diga un anuncio.

Cuando despiertes y esté su silueta,
cuando duermas entre su sexo.
La mañana en que te despidas
sabiendo que es para siempre.

Desde el momento en que arribes
a la pura certidumbre
de saberte
indefenso en otras tierras.

Sabrás que estás vivo,

Cuando llegues, en un vuelo
transatlántico,
y te espere la dicha, la desdicha
o su contrario.

Alegría

Se marchó dejándola en una cama deshecha por los sueños, donde cada pliegue significaba un episodio más de juegos de colores y miradas desconocidas, en una noche de luna cercana, más cercana de lo que nunca antes había estado...

Dejó una pequeña vela encendida, por si acaso el alba todavía no la alcanzaba en su despertar. Y lanzó algunas gotas de agua de jazmín sobre su almohada, por entre sus cabellos, para que el sueño la llevase por caminos hermosos en lugar de los que la conducían, cada mañana, a la ciénaga.

Se marchó dejándola al cuidado de un mundo que solo ella visitaba, mientras él se iba, como cada día, a vender carbón. Los efluvios de jazmín la llevaron por nuevas sendas, donde las aves la rodeaban en su caminar incierto. Ella lanzaba deseos al aire, con su sonrisa de dicha que los sueños le ofrecían. Y mientras, aquellas aves los recogían, lanzándolos muy lejos, hasta que se perdían.

"¿...Y cómo sabré que han llegado ha ser escuchados?", preguntaba ella, mientras poco a poco sus ojos se movían de un lado a otro, comenzando a vislumbrar el camino de la ciénaga.
Y las aves le respondían: "Porque al despertar, seguirás soñando, hilvanando las nubes, Alegría".

marzo 24, 2006

Abismos

Un rayo de luz helada borró tu nombre.
Y no sé más quién eres.
Y mis ojos por haber puentes, ahora son abismos... para perderse, para soñarse y desdoblarse.
Mis abismos, como lo más preciado que tengo, son como la sensible debilidad anímica en la que solo permito ahogarse a algunos cuantos.
Desde que te fuiste... evado la mirada a aquellos que se te parecen. Esos que vienen y se van como los silencios que se te rentan a ratos.

Un rayo de luz helada borró tu nombre y no sé más quién eres. Otra vez.
Y ahora, las confesiones de mis faltas pasadas excitan a mi corazón para que no se duerma en la desesperanza. Ahora que está tan despierto... que se estira y sonrie. Como si todos los días fueran domingo y los abismos siguen aquí... sin caer del parasol.

marzo 20, 2006

El tren a Distimia

El tren a Distimia no tiene prisa. Se detiene en estaciones que huelen a pasado, y recoge baúles repletos de emociones que revientan sus costuras.

Es un furgón sin destino. Hay espectros silenciosos en butacones de cuero, y fechas marcadas a navaja en las maderas del suelo. Nadie se mira a los ojos, aunque todos se desean.

Cuando oscila en la pendiente, devora meses de marzo con la lengua. Se diría que digiere primaveras y las convierte en humo negro.

El tren a Distimia está poblado de aristas, coyunturas, desengaños y mordazas. Para cada pasajero hay una ruta, minuciosamente escrita en un mapa interminable.

En algunas ocasiones, un viajero desciende, toma aire y se evapora. Aunque el resto no se fija: no hay ventanas.

Los silencios enemigos prevalecen, y una niebla incandescente proyecta pasados y nombres, en versión subtitulada.

El precio del billete es tu memoria. No acepta reembolso.

Pero te roba la vida.